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Prospecciones Arqueológicas

La prospección arqueológica es una herramienta que permite la localización, delimitación y caracterización cultural y cronológica de yacimientos arqueológicos y elementos patrimoniales, tanto en una zona concreta (parcela/s donde se proyecte realizar una obra y no exista constancia previa de hallazgos arqueológicos), como en territorios mas extensos (municipios o comarcas que requieran un conocimiento exhaustivo de su patrimonio histórico) con el fin de poner en marcha medidas de protección y/o puesta en valor de dichos bienes.

Los pasos que seguimos el equipo de arqueólogos de LURE para realizar una prospección arqueológica son:

“Conoce el potencial arqueológico del territorio, terreno o parcela en la que vas a desarrollar tu proyecto antes de empezar la obra.

Podrás planificar mejor y actuar con previsión evitando sorpresas imprevistas.”

1.-Permiso de la Administración

En primer lugar es necesario y obligado tener un permiso de la Administración competente para poder llevar a cabo cualquier tipo de intervención arqueológica.
Para conseguirlo necesitamos realizar un proyecto donde recojamos todos los datos necesarios como son la zona donde vamos a realizar la prospección, el tipo de trabajos  y el equipo de arqueólogos que lo va a llevar a cabo. Si quieres saber todos los puntos que contiene un proyecto de arqueología puedes leer este post.
Una vez entregado el Proyecto realizamos un seguimiento de su tramitación vía telefónica para que nuestros clientes no tengan que preocuparse de nada.

2.-Primeros pasos: investigación histórica, cartográfica, toponímica

Con anterioridad a la ejecución de los trabajos propios de prospección arqueológica, debemos conocer cuantos más datos mejor sobre el terreno que estamos investigando.
Para ello debemos comenzar a realizar una investigación histórica del lugar que va a ser objeto de nuestro estudio. Es fundamental consultar diferentes fuentes documentales tanto de archivos (municipal, provincial, etc), como de bibliografía específica sobre la historia del municipio-municipios, o fuentes orales.

“Te ayudamos a cumplir con todos los requisitos que te exige la Administración”

También es muy importante contar con una cartografía histórica que podemos obtener mediante la consulta de distintas entidades como el CNIG o el visor cartográfico de la comunidad autónoma en la que estemos trabajando.
Es recomendable, y muchas veces imprescindible, la consulta de la Carta Arqueológica de Término Municipal donde se encuentra la zona o zonas a evaluar. En la Comunidad de Madrid es un trámite que debemos realizar al mismo tiempo que la entrega del Proyecto o incluso con anterioridad. En la Junta de Andalucía podemos hacer una consulta al SIPHA. Si queréis aprender a utilizarlo podéis leer este artículo. Otro ejemplo sería el de Castilla La Mancha donde esta consulta se puede hacer por email.

Con los datos de la Carta Arqueológica podemos hacernos una idea bastante aproximada del potencial en cuanto a arqueología se refiere del terreno que estamos evaluando.

Finalmente podemos hacer el estudio de la toponimia con el fin de poder estimar el potencial arqueológico del subsuelo del sitio que estamos estudiando. Los nombres de los lugares cercanos pueden darnos importantes pistas sobre si la existencia de restos arqueológicos.

Arqueólogo durante una Prospeccion Arqueologica

Arqueólogo durante una prospección arqueológica

 

3.- Planificación y equipo

Una vez que tenemos ya el permiso de la Administración y que contamos con un buen vaciado de datos histórico-arqueológicos del lugar de estudio podemos empezar con los trabajos propios de la prospección arqueológica.
Para una buena planificación de los trabajos debemos tener en cuenta muchos factores. El más importante es la superficie a evaluar porque de ello va a depender mucho el tiempo que vamos a tardar en realizar los trabajos. Pero no sólo el número de hectáreas es una variable importante, también lo es las características propias del campo a evaluar: si es más o menos escarpado/llano, si está o no roturado, la propiedad de los diferentes campos que atraviesa, la vegetación (índice de visibilidad), etc.
Para poder llevar a cabo correctamente nuestros trabajos vamos a necesitar algunos elementos imprescindibles y que llevaremos con nosotros cuando realicemos la prospección:
1.- Un gps por cada miembro del equipo de arqueólogos o al menos uno cada dos. Los GPS que se utilizan en las prospecciones tienen errores de menos de 5m. Evidentemente cuanto menor sea el error que tenga mejor será el GPS.
2.- Una cámara de fotos digital. Nosotros solemos utilizar una Canon EOS 450 D. También solemos utilizar una cámara de fotos tipo Nikon Coolpix AW100 con GPS incorporado lo cual es muy útil para saber desde dónde hemos tomado la fotografía.
3.- Jalones topográficos. Son varas metálicas que nos sirven para poder dar escala a aquello a lo que estamos haciendo una fotografía. Están divididos mediante colores (normalmente rojo y blanco) en tramos de 10 o 20 cm. Son unos útiles imprescindibles en arqueología.
4. Planos: Es importante tener unos buenos planos de la zona a evaluar lo más actuales posibles tanto en formato topográfico (con curvas de nivel, topónimos, caminos, etc) como en fotografía aérea (a mayor resolución mejor).

Normalmente nosotros calculamos que un equipo formado por tres arqueólogos pueden peinar una superficie llana de 30 hectáreas en una jornada de trabajo.

¿CÓMO LO HACEMOS?

El Proyecto

Redactamos y entregamos los proyectos en menos de 5 días.

— Estudios Previos

Durante la tramitacion de los permisos realizamos un exhaustivo análisis documental del área a evaluar.

El Trabajo de Campo

Ponemos a disposición de cada proyecto el personal técnico necesario para abreviar plazos.

— Resultado y Análisis

Empleamos bases de datos y SIG para optimizar el trabajo de laboratorio y realizar la más adecuada propuesta de medidas de protección.

4.- La prospección arqueológica

Existen diferentes metodologías de prospecciones pero la más usual es la de cobertura total o intensiva. Esta prospección consiste en peinar con batidas lineales una zona concreta. Son las más habituales cuando queremos estimar la potencialidad arqueológica de un terreno del que no tenemos ningún dato previo.
Si hemos realizado una consulta de carta arqueológica previa, en ella nos aparecerán los yacimientos arqueológicos ya catalogados. En un cambio de PGOU o revisón de Carta Arqueológica (de todo un término municipal o de varios) es recomendable visitar estos yacimientos para volver a delimitarlos, documentarlos y contextualizarlos históricamente.
Con todo esto ya podemos empezar la prospección propiamente dicha. Para ello nos situamos en un punto del terreno que tengamos localizado en nuestros planos, cada arqueólogo, pertrechado con los elementos que hemos explicado, a una distancia (entre 10 y 20 metros) del siguiente, con el fin de establecer batidas lineales para “peinar” el terreno y evaluarlo arqueológicamente. La distancia entre prospectores dependerá obviamente de la visibilidad del terreno. A peor visibilidad las calles deben ser más estrechas.
Comenzamos a caminar lentamente mirando hacia la tierra con el fin de localizar algún material arqueológico o artefacto.

¿Y por qué un material en superficie como la cerámica nos importa tanto?

Se basa en el hecho de que si existe cerámica en superficie, en el subsuelo tiene que haber un yacimiento arqueológico que, por su tipología o estado de conservación, no es posible detectar en superficie.
Algunas veces esto no es necesario ya que las estructuras murarias se encuentran a simple vista o incluso continúan en pie como es el caso de muchos elementos etnográficos o industriales que también son Patrimonio Histórico y que por consiguiente están protegidos.
Pero no siempre que localizamos un fragmento en el suelo debemos pensar que nos encontramos con un yacimiento arqueológico. Lo primero que debemos hacer es preguntar a los compañeros con los que estamos realizando la prospección si ellos también han encontrado algún elemento de interés. Si es así, debemos entonces parar y hacer un reconocimiento entorno al punto donde nos ha aparecido el artefacto (fragmento de cerámica,  sílex, etc). Si localizamos más elementos de interés debemos entonces delimitar el nuevo yacimiento mediante un polígono con nuestro GPS con el fin de establecer una superficie de máxima dispersión. También deberemos contextualizar históricamente el yacimiento y documentarlo mediante fotografías.

¿Y qué sucede si me encuentro un nuevo yacimiento?

Como ya hemos explicado debemos delimitarlo mediante coordenadas GPS, documentarlo fotográficamente y contextualizarlo históricamente. Si se debe o no recoger la cerámica o los diferentes materiales arqueológicos dependerá si así lo hemos establecido en el Proyecto de Arqueología.
También es obligatorio rellenar una nueva ficha de yacimiento según el modelo que nos facilite la Comunidad Autónoma correspondiente para que la Administración pueda adoptar las medidas oportunas para su conservación y protección.

Como la prospección arqueológica es una intervención que se realiza con anterioridad a cualquier obra, es una herramienta muy útil para poder adaptar los futuros trabajos a los hallazgos que se hayan producido y así evitar un sobrecoste de la obra y la destrucción del Patrimonio Histórico.

Siempre a tu disposición para solucionar todas tus dudas

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