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La Fuente Grande de Ocaña: chismes, baños veraniegos, abrevaderos y difuntos

Fuente de Ocaña

Me han pedido que escriba un artículo sobre algo que me interese o que quiera contar, para estrenarme en el blog de LURE. Pues bien, después de darle muchísimas vueltas he optado por un tema que puede resultarme relativamente sencillo y cercano. Os voy a hablar un poco de la Fuente Nueva o Fuente Grande de Ocaña, Toledo.

Es cercano porque apenas dista de mi casa poco más de 500 metros, y considero que es una obra que hay que visitar, y más si os gustan los temas relacionados con la ingeniería hidráulica.

La construcción de la Fuente: los inicios

La construcción de la Fuente Nueva, como se la conoció en origen, tuvo lugar en torno a los años de 1573 y 1578, en tiempos de Felipe II. Su diseño, atribuido a Juan de Herrera, discípulo y sucesor de Juan Bautista de Toledo, recuerda a la estética arquitectónica empleada en la construcción de la fuente de la Plazuela de los Caños del Peral, o de las grandes obras reales como San Lorenzo de El Escorial o el vecino Palacio de Aranjuez.

Hasta este momento el agua no llegaba a las casas, resolviéndose el abastecimiento de la Villa mediante la disposición de aljibes o pilas en las plazas y junto a puertas y murallas.

Las fuentes públicas sustituyeron a los aljibes en la Edad Moderna. A ellas acudía la población a recoger agua, a charlar, intercambiar chismes y noticias de la vecindad. La mayoría fueron construidas por iniciativa de las autoridades locales, si bien el patrocinio real también fue destacado.

¿Dónde se encuentra?

La fuente en sí, a primera vista, impresiona sobremanera por el sitio en el que se encuentra, en la zona baja del valle de los Huertos, al Norte del pueblo, ocupando todo el valle en previsión de las crecidas del arroyo en estación de lluvias que podían socavar los cimientos de la fuente. La canalización de sus aguas, en época contemporánea, no ha tenido en cuenta la estacionalidad de las crecidas de estos pequeños cursos.

Para su ubicación se excavó y niveló el terreno de la vaguada necesario para alojar el conjunto de la plaza, lavaderos, pilas y galerías de captación, y facilitar así la llegada de las aguas subterráneas por gravedad provenientes de la cabecera del arroyo de Ontígola, que se encontraba en las inmediaciones de la actual estación de tren.

Fuente de Ocaña Inundada

Inundación acontecida el pasado marzo

 

¿Cómo es la fuente de Ocaña?

Como veréis los muros o pretiles que delimitan la fuente alcanzan diferentes alturas, adaptándose así al relieve del espacio que ocupan. Hacen las veces de delimitación y de muros de contención para las crecidas del arroyo. De hecho, para poder acometer la explanación, fue necesario canalizar el arroyo por medio de un caz que recorre longitudinalmente el pretil norte por el exterior.

Planta general de la Fuente

Planta general de la Fuente

La planta de la fuente es cuadrangular, quedando el espacio interior dividido, según se accede, en dos recintos claramente separados. El mayor espacio lo ocupa una amplia plaza, de aproximadamente 2000 m2, situada frente a los caños de la fuente, a la que se accede a través de una rampa. Toda ella se encuentra empedrada con la finalidad de evitar la formación de lodazales. Este espacio fue utilizado como zona de reuniones, recreo y festejos.

Inicialmente apenas contaba con dos caños, el derecho destinado a las personas y el izquierdo a los animales, pese a que la procedencia del agua era la misma, pero en el siglo XIX se añadieron nuevos hasta alcanzar los 10 caños de metal que se pueden ver actualmente, dos por cada pila. Todos ellos están protegidos por un pórtico de orden toscano coronado por una cubierta a dos aguas. A ambos extremos de este tejadillo dos leones de piedra sostienen un escudo con las armas de la villa. Desde los caños hacia la plaza se observa una ligera pendiente en sentido Oeste, hacia un pequeño albañal por el que desaguan las aguas sobrantes hacia las huertas que, aun hoy en día, jalonan el valle.

fuente-ocana-en-1940

Fuente de Ocaña hacia 1940

Separado del espacio de la plaza por un murete que discurre Este-Oeste, y al que se adosa el abrevadero, se encuentra el segundo espacio. En él, pegados al pretil Norte y con la misma orientación y casi igual longitud, se dispusieron dos grandes pilones que, según cuentan, podían dar uso hasta 300 lavanderas. Las mujeres debían llevar sus propias tablas de lavar, pues al frotar la ropa contra la piedra, siendo esta caliza, podían desgastarla.

El último pilón presenta una peculiaridad, y es que en su extremo más alejado, aguas abajo, se delimitó un espacio que estaría destinado al lavado de los enfermos y los difuntos.

Fuente Ocaña 1966

Fuente Ocaña 1966

A los pilones se accede además por una escalera con dos ramales que se unen en la parte superior en una especie de descansillo. Justo por debajo de esta se puede ver una galería abovedada que comunica este recinto con la zona de las huertas a la vez que sirve para llevar fuera las aguas sucias.

En la zona de los lavadero, incrustadas en el muro Este se observan un total de 22 hornacinas cuya función no está clara del todo ¿Eran meros adornos o servían para dejar la ropa? Hay quien sostiene que pueden ser reminiscencias de una fuente de época romana.

Según me han contado algunos vecinos del pueblo, las mujeres continuaron lavando la ropa en sus pilas hasta no hace mucho, los animales abrevando en sus aguas e incluso los chiquillos bañándose en los pilones en los meses de verano.

La fuente hoy en día

Se decidió cerrar el acceso pare evitar su deterioro por actos vandálicos y botellones. Así que si os apetece acercaros a verla debéis hacerlo en fin de semana, pues además se organizan visitas guiadas gratuitas para ver el interior de las galerías de captación de agua.

Hace unos años se construyó un espacio aledaño que en teoría serviría como centro de interpretación, pero como muchas cosas en este país, ha quedado en el olvido.

“…se dice que esta villa tiene dos fuentes junto a los muros della, la una se llama fuente vieja y esta tiene poco agua, aunque muy buena y delgada, y la otra es de más cantidad y se labra al presente sumptuosísimamente de piedra muy bien labrada y con diez arcos y aunque tiene solo dos caños son tan bastantes y copiosos que dellos se sustentan tres mil vecinos que esta villa tiene y todas las bestias mayores y menores de que se sirven en el pueblo y en el campo y de doscientos molinos de aceite que en él hay.” (Relaciones Topográficas de los pueblos de España, ordenada por Felipe II, 1576)

 El futuro de la fuente y su entorno. Un poco de crítica

En líneas generales el estado de conservación de la fuente en bueno, a pesar de las inundaciones que sufre cuando llueve, como en estas últimas semanas. Y este no es un problema de ahora, es algo que viene ocurriendo desde hace tiempo.

Por otro lado desconocemos si existe un plan general de conservación del monumento, aunque suponemos que no ya que, de ser así, se hubiera solucionado el problema que parece haber en la red de evacuación de aguas pluviales de la fuente y su entorno.

A día de hoy, tras la restauración llevada a cabo en 2010, únicamente hemos visto “barrer” la plaza y su entorno.

Otra de las cosas que llama la atención es la mala o nula señalización del monumento, lo que dificulta a los visitantes localizarlo, si no conocen el pueblo, o incluso llegar a saber de su existencia.

Hasta hace unos años existía un cartel junto a la entrada de la fuente en el que podías leer una breve descripción del elemento. Pero actualmente dicho cartel ha desaparecido. Sí, es más que evidente que cualquier visitante que vea la vea sabe que se trata de una fuente, pero ¿por qué está ahí, quien la mandó hacer y por qué? Nunca está de más completar con un poco de información aquello que ves, y a falta de otros recursos, un buen cartel resulta fundamental.

Por otro lado, consultando la página de Patrimonio Histórico de Castilla la Mancha, no encontramos referencia alguna a la fuente, teniendo en cuenta que en 1976 fue declarado Monumento de interés Turístico Nacional.

Una premisa que siempre se esgrime a la hora de tratar de hacer valer el patrimonio entre la sociedad, es la de sensibilizar a la población, es decir, que tomen conciencia del valor de su pueblo o ciudad y de todos los elementos que lo componen, pues son los que principalmente deben procurar su salvaguarda.

Pero como escuché recientemente en unas charlas sobre patrimonio en la comunidad de Madrid, ¿qué se puede hacer cuando son los propios ayuntamientos los que atentan contra el patrimonio y su conservación? La respuesta por parte de un técnico en patrimonio fue que había que confiar en que los ayuntamientos “maduraran”, y corrigieran estas actitudes.

¿Qué creéis que se puede hacer? ¿Esperamos a que maduren y caigan del árbol?

1 Comentario

  1. José Fuentes 6 abril, 2017

    Buen artículo y buen “estreno” de la autora.
    Respecto a los últimos párrafos soy algo más crítico/menos diplomático que el técnico de patrimonio…No madura un ayuntamiento, lo que pueden mejorar es la preparación cultural y de gestión de las personas. Mientras la carencia de un sentimiento de “cariño” a nuestro pasado siga siendo el rasgo dominante, poco hay que hacer…faltan perspectiva para entender que se puede combinar la protección con la difusión y aprovechamiento turístico. Resumiendo, la cultura no puede, debe, ser un motor económico de primer orden en este país.

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